Para Efe, publicado en http://www.vanguardia.com.mx/mexicobuscalaintegraciondejovenesindigenas-1262210.html

Miles de niños y jóvenes indígenas son excluidos del sistema educativo mexicano por falta de recursos o por discriminación. “Tuve que dejar de estudiar en tercero de secundaria para ayudar a mi mamá, pero claro que me gustaría volver, sería maestra”, cuenta Cecilia Ávila, de 18 años y la mayor de tres hermanos, mientras sostiene una libreta a las puertas del centro Hia Nga, (flor de nube, en lengua triqui) en Iztapalapa, al este del Distrito Federal. Aunque ella nació en la Ciudad de México, sus padres, de etnia mixteca y originarios de Oaxaca (sur del país), se trasladaron a la capital buscando, como muchas otras familias, un futuro esperanzador para sus hijos, alejados de los sueldos de subsistencia del campo. Esta joven, que asegura con orgullo que sus hermanos pequeños sí estudian, trabaja de noche en una empresa maquiladora donde arma periódicos y durante el día se encarga de las tareas del hogar mientras su madre está fuera. Sin embargo, su rutina cambia todos los martes y jueves por la tarde, cuando acude a este centro de aprendizaje en el que recibe clases en la lengua de sus padres, el mixteco.
Junto a Cecilia, otra joven de 18 años, Ana Gabriela, explica que ella también tuvo que abandonar los estudios, en su caso por quedarse embarazada. Ahora mantiene a su hija con la ayuda de su familia y con lo que recibe en las casas donde limpia. De etnia masateca, padres oaxaqueños y nacida en el DF, indica que si pudiera volver a estudiar desearía matricularse en “computación”, pero rápidamente recuerda, como si se lo dijera a sí misma, que “si no hay dinero, hay que trabajar”. Sin embargo, sin desanimarse y con una gran sonrisa, precisa que ir al centro le permite convivir con chicos de su edad y aprender no solo matemáticas o historia, sino también otras lenguas originarias de México.



